Según me contaron hace muchos años un buen amigo cuyo nombre omito, el Domingo Rociero, comenzó por la iniciativa de Don Pedro Villar, que el primer Domingo de Feria colocó en el Callejoncito de entrada al ya desaparecido cine y que se comunicaba con su casa, un par de garrafas de vinos y varios jamones y a todos los que pasaban le ofrecia una copa y una loncha de jamón, al siguiente año ya eran varios los linenses que montaron en la Calle Real una mesa y sillas de playa con unos cestos de viandas donde comian y ofrecian a los paseantes. Una especie de caseta que montaba mi amigo para él y su familiares en la fachada de la antigua Comandancia Militar, unos extranjeros se arrimaron por curiosidad, ofreciendole mi amigo unas tapas y vinos, estos creidos que tenian que pagar preguntaron el precio de lo que le ofrecian, cuando este le dijo "no pagar, tu comer y beber" los extranjeros no se conformaron con una ronda... tomaron varias. como cambian los tiempos con qué voluntad desinteresada y hermandad nos comportabamos ayer, hoy todo es negocio ( no lo veo mal) pero me molesta que en algunos puestos de licores antes de que te pongan la cerveza ya la has tenido que pagar... claro que cuando hacen eso por algo será.





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