Las fluctuaciones de la población de La Línea
Una de las características más destacadas de la originaria población linense eran sus fluctuaciones. Las causas resultaban complejas, pero constituía un hecho con el que había que contar desde su nacimiento. Respondía a una realidad palpable durante el primer siglo de andadura del nuevo Ayuntamiento de la ciudad. Desde los 2.500 habitantes del primer censo, se pasó a los 100.000, con una serie de oscilaciones continuas.
El primer censo de La Línea es del año 1870 y arroja una población de 2.506 habitantes. Era un censo informal, porque se aseguraba que la segregación se hizo con una población de casi diez mil habitantes. De estos, solo 330 eran vecinos de hecho y estaban empadronados, pero el resto pertenecía a una población flotante que vivía en el municipio sin que constara en ninguna parte. Tampoco se tiene constancia si en ese número estaban incluidos los que vivían en la Atunara y en el Zabal.
Las cifras no ofrecen ninguna garantía estadística, por las dificultades con que se tropezaba para la confección de los empadronamientos, pues muchos vecinos se negaban a dar sus nombres aduciendo que ya estaban empadronados en el Ayuntamiento de San Roque, temiendo que podían ser sujetos de nuevos impuestos. Por otra parte, la población diseminada era difícil de localizar, porque el censo del empadronamiento había que hacerlo de noche, cuando volvían los hombres del trabajo y, por esas fechas, aún no había alumbrado eléctrico.
El Ayuntamiento de San Roque, por su parte, se negaba a entregar el censo de la Aldea de La Línea en las nuevas circunstancias de segregación. El Gobernador Civil de la Provincia se vio obligado a telegrafiar al alcalde de aquel municipio exigiéndole que entregara el censo del empadronamiento a la Guardia Civil y, si no lo hacía en el acto, sería conducido por la fuerza a presencia de aquella autoridad superior.
En el año 1880, no obstante, ya se tiene el primer censo realizado por el primer Ayuntamiento de La Línea, que arrojaba 1.200 vecinos de hecho. Este censo seguía siendo, a todas luces, incompleto, ya que muchos gibraltareños se habían instalado en La Línea, había adquirido propiedades y explotaban industrias. Incluso habían contraído matrimonio con mujeres linenses, pero seguían manifestando su condición de extranjeros con domicilio en Gibraltar, para mantener una situación comercial privilegiada. Esos vecinos no aparecían en el censo.
Muy pronto, en el año 1882, el Ayuntamiento consigue contabilizar a 9.965 habitantes, más una población flotante de 2.136 personas. Es decir, en poco más de dos años, se había quintuplicado la población y había superado al mismo municipio de San Roque. Diez años más tarde, en 1892, el Diario de Cadiz informaba que La Línea había alcanzado los 14.000 censados. Cinco años más tarde, año 1897, el censo municipal de vecinos arrojaba los siguientes resultados : habitantes de hecho, 20.285; habitantes; habitantes de derecho, 15.684.
El censo en el año 1900 era de 31.760 habitantes de hecho (31.862 según el Instituto Nacional de Estadística).
En el año 1910, la población de La Línea sigue su curso ascendente alcanzando los 33. 296 habitantes. Una década más tarde, la población se dispara con 63.236 habitantes. En estos años, muchos habitantes llegaban a La Línea para esperar embarque al nuevo continente, pero tenían que permanecer a la intemperie por el retraso de la llegada de los buques. En ese intervalo. unos encontraban trabajo en la agricultura, otros en la pesca, algunos en la venta ambulante y, como consecuencia, se afincaban aquí definitivamente. En algunas zonas de la ciudad, constituyeron auténticos barrios como "el de Los Portugueses", cerca del Espigón de San Felipe.
En 1930, La Línea experimenta un descenso exagerado de la población. De los 63. 236 de la década anterior baja a los 35, 571; es decir casi a la mitad. Las causas habría que buscarlas como siempre, en las medidas políticas que se adoptaban en la frontera de Gibraltar. Son los últimos años de la dictadura de Primo de Rivera y en el año 1928 se produjeron graves acontecimientos en la Aduana.
En la década siguiente, la población linense alcanza los 38. 188 habitantes. La situación de neutralidad en la Segunda Guerra Mundial benefició a España. Los trabajadores linenses eran la mano de obra que necesitaba la industria del Peñón.
En el año 1950 el censo municipal llega a los 55.105 habitantes. Y el 30 de abril del año 1954, ofrecía los siguientes datos: varones, 33.384; y las hembras, 38.127. Total, 71.511 habitantes. Después, el 31 de diciembre de 1957, el Instituto Nacional de Estadística publicaba el censo municipal limense con los siguientes habitantes: 60. 808 de derecho y 60.337 de hecho.
Las causas que más influyeron en las oscilaciones de la población en La Línea fueron las ofertas coyunturales del trabajo en Gibraltar, como por ejemplo en el año 1889 con la construcción de diques que necesitaban un fuerte contingente de mano de obra, pero que se quedaban a vivir en La Línea, ya que Gibraltar no admitía que residieran en la Roca.
Con el cierre de la verja en el año 1969, La Línea experimenta un fuerte descenso de habitantes, ya que queda reducída a unos 30.000.
Del libro "La Línea de la Concepción, dos siglos de historia y quinientas ilutraciones gráficas" de Juan Leiva y Antonio Ávila.
La paciencia tiene mas poder que la fuerza. Plutarco.
(Ya queda menos).
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