Un huracán asoló gran parte de La Línea en 1963
No se si te referirás a éste temporal en concreto, amigo Nómada, porque nuestra ciudad ha sufrido inundaciones de más o menos importancia periódicamente, aunque el huracán que sufrió La Línea en el año 1963 ha sido de los más devastadores de los que se tiene constancia. Así lo contaba la prensa de aquella época:
Un huracán asoló gran parte de La Línea en 1963
El temporal comenzó el 9 de enero de 1963. Las fuertes lluvias causaron graves daños en La Línea. Especialmente afectadas fueron las zonas del Cementerio y El Zabal. Los trabajos de achique se prolongaron durante dos semanas y el 23 de enero el problema de la inundación estaba a punto de ser resuelto gracias a la instalación de siete bombas de aguas en puntos estratégicos y a la construcción de dos canales transversales a la ciudad por donde se logró que discurrieran las aguas en dirección al mar de Levante. Los trabajos de ingeniería fueron realizados de un lado por la delegación de Dragados y Construcciones en el Campo de Gibraltar, y de otro por la Confederación Hidrográfica del Sur.
La ciudad fue visitada por el Gobernador Civil de la Provincia, Santiago Guillén Moreno, que quiso conocer personalmente los daños causados por el temporal de lluvias. Santiago Guillén Moreno prometió urgente ayuda a favor de las zonas más afectadas.
Sin embargo, para desgracia de los vecinos de La Línea, la noche del 23 al 24 de enero se desencadenó un huracán que causó uno de lo mas furiosos temporales conocidos hasta la fecha. Muchos vecinos del Castillo de España, Conchal y La Atunara tuvieron que ser evacuados de sus viviendas y distribuidos en espacios de acogida habilitados como el Imperial Cinema, la Iglesia de Santiago, Colegio Salesianos y en la parte alta de algunas viviendas de las zonas afectadas, a donde el agua no alcanzaba.
Los daños causados fueron cuantiosos y la zona más afectada fue la avenida de España, inundada en muchos tramos. Los malecones que bordeaban la acera de la carretera fueron lanzados por el vendaval, arrancándolos de cuajo e interrumpiendo el acceso a la ciudad. Otras zonas fueron muy perjudicadas como la avenida María Guerrero donde a los daños por la inundación se sumaron los efectos del viento huracanado que arrancó de cuajo un gigantesco eucalipto y en cuya trayectoria destruyó varias viviendas. El viento hizo caer otro árbol que cayó sobre el autobús de CTM que hace el recorrido desde, la entonces llamada Plaza del Generalísimo al Cementerio. El viento causó graves daños en muchos comercios como Calzados La Bomba cuyos escaparates fueron hechos añicos por el vendaval.
Los damnificados no pudieron regresar a sus viviendas hasta el 27 de Enero. El viento no cesó en ningún momento pero ya solo a una velocidad moderada. Las instalaciones para las primeras inundaciones fueron reparadas y sus trabajos se prolongaron hasta principios de febrero. La ciudad fue declarada zona catastrófica y el Gobierno puso en marcha una agenda política encaminada a retribuir con indemnizaciones a los damnificados.. Más de 660.000 pesetas de la época fueron entregadas a 259 afectados en plazos regulares que no terminaron hasta julio de 1963.
La gravedad de estos sucesos hizo que el alcalde, Pedro Alfageme, marchará a Madrid el 25 de agosto para gestionar personalmente la puesta en marcha de las obras de alcantarillado. Sus gestiones surtieron efecto y en 1964 se dieron las primeras obras de reforma, no obstante la ciudad ha seguido sufriendo periódicamente diferentes inundaciones y temporales que han causados daños diversos en la misma zona.
La paciencia tiene mas poder que la fuerza. Plutarco.
(Ya queda menos).
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