Barco Aline, con el podias ir hasta Algeciras
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Barco Aline, con el podias ir hasta Algeciras
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Teatro Parque.
Hay una frase en La Linea que dice: "es mas viejo que las chapas del parque"
Tengo el orgullo de tener como regalo el telefono interno antiquisimo de la Cabina de proyeciones.
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Puente Principe Alfonso
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Peña Joselito Manolete, uno de los lugares donde mejor se podia disfrutar de la Semana Santa linense
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Barriada de los Junquillos
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Comandancia Militar.
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Celebración del Centenario de la Ciudad en el año 1970
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Barquillero en la Plaza Fariñas, si tenias suerte en su ruleta te podia tocar mas de un barquillo
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Virgen del Carmen a su paso por las playas de la Atunara
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Vendedores de carbon
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Vendedor de pescado
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Paseo de la Velada
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LOS BUNKERS DEL ISTMO
(Campo Español y Zona de Guerra)
Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, España procedió a la fortificación de la zona del Estrecho, especialmente de los alrededores de la colonia británica de Gibraltar. El inicio de las obras tuvo lugar tras la derrota de Francia en el verano de 1940 cuando, impresionado por los recientes triunfos de la Wehrmacht, Franco jugaba con la posibilidad de hacer realidad sus ambiciones territoriales poniéndose al lado del III Reich un minuto antes de que se produjera la incuestionable rendición de Gran Bretaña.
Sin embargo, el esperado hundimiento no se produjo y, una vez comprobado que, tanto la fracasada ofensiva aérea como la amenaza de un desembarco no iba a surtir efecto, los alemanes volvieron la vista hacia el Peñón; un objetivo cuya conquista era, dentro de la nueva Estrategia Periférica adoptada por su Estado Mayor, a todas luces prioritaria. Esto hizo que se sobrecargase el significado de los trabajos de fortificación que, en aquellos momentos, se estaban llevando a cabo en el istmo arenoso que separa la población española de La Línea de la Concepción de Gibraltar. La amenaza real de una acción militar alemana contra la Roca hizo que, lo que inicialmente parecía ser otro de los "gestos" que un Franco oportunista hacia para demostrar a Hitler su predisposición en favor del Eje, se convirtiese en una de las preocupaciones de los jefes militares británicos; una preocupación que alcanzaría sus cotas más altas en el periodo que va desde el atoño de 1940 a la primavera de 1941.
Bunker artillero 152 B, situado en la parte posterior del Juzgado de Distrito Además de los espias y observaciones británicos, durante aquellos meses, las obras serían repetidamente inspeccionadas por los oficiales alemanes de las diferentes misiones que, en relación con los preparativos de la Operación Felix -el plan de asalto del Peñón por parte de un pequeño contingente de fuerzas especiales con apoyo aéreo y artillero- fueron enviadas a esta zona.
Reconstrucción del sistema de fortificaciones del itsmo
La apertura del frente del Este a comienzos del verano de 1941, significaría el archivo definitivo de Felix y los trabajos de fortificación del mal llamado Campo Neutral dejaron de constituir una amenaza a corto plazo conforme se sucedían los fracasos de la Wehrmacht en Rusia, los Bunkers del istmo dejarán de aparecer como el parapeto de una fuerza de invasión alemana para quedar tan sólo como una simple precaución defensiva frente a una posible acción aliada contra España. Esto se mantendría sobre todo hasta noviembre de 1942 cuando, apoyándose en Gibraltar, los aliados abriesen un segundo frente desembarcando en Africa del Norte.
Franco ya había dado garantías de que nada se haría para entorpecer estas operaciones, algo que durante toda la fase de preparación había preocupado al General Eisenhower, Comandante en Jefe aliado en Europa Este nuevo "gesto" terminó reforzando las intenciones aliadas de mantener a España fuera del teatro de operaciones occidental.
En septiembre de 1943, la derrota de Italia alejaría definitivamente la guerra del Estrecho. Luego vendría la rendición alemana y la paz, y con ella el enfrentamiento de los antiguos aliados sobre el cadáver de Europa, un enfrentamiento que terminaría desembocando en lo que más tarde se conocería como la Guerra Fría. Esta circunstancia permitió a Franco consolidar su régimen amparándose internacionalmente, gracias a su condición de baluarte anticomunista, tras el status de país "amigo" de los Estados Unidos.
Desde entonces, aquellas obras de fortificación levantadas durante la Segunda Guerra Mundial constituirían el singular legado que aquel conflicto dejaría en esta zona. Con el tiempo los linenses terminarían acostumbrándose a la presencia de unas estructuras que progresivamente irían perdiendo su significado militar hasta quedar incorporadas a la propia ciudad como uno de sus elementos más característicos.
El concepto táctico sobre el que este proyecto de fortificación está concebido es el de la defensa en profundidad. En consecuencia, los diferentes elementos que los conforman no están pensados para contener al enemigo en una línea fija, sino en absorber el empuje de su asalto, haciéndoles penetrar y atascarse en un sector que cada vez resulta tácticamente más complicado para, posteriormente anular la fuerza atacante mediante un contraataque.
Se trata de un concepto característico del pensamiento militar alemán. No en vano, como hemos comentado, el diseño de esta línea había contado con el asesoramiento de un equipo de ingenieros militares de la Wehrmacht. Podemos permitirnos afirmar que detrás de este sistema de fortificaciones se encuentra el mismo principio que podemos ver de forma ampliada en la conocida Westwall o Línea Sigfrido.
Unidades militares españolas y batallones de presos políticos pasaron varios años trabajando en unas obras que terminaron cubriendo la zona de posiciones artilleras, nidos de ametralladoras, atalayas, centralitas y puestos de mando, hasta un total de cuatrocientos novente y ocho Bunkers.
En lo que respecta a la zona del istmo, y a direrencia de las dispuestas con el fin de proteger las cosas del Estrecho y la Bahía frente a un desembarco enemigo, los Bunkers y obras fortificadas que nos interesan son las que, situadas entre La Línea de la Concepción y Gibraltar, tenían como finalidad la defensa frente a una invasión terrestre procedente de la colonia. Sin embargo, su utilidad no tenía porqué ser simplemente defensiva ya que, como ya se ha apuntado, podrían haber servido muy bien de protección al despliegue de la fuerza de asalto alemana contra el Peñón.
El impresionante Bunker Artillero situado en el extremo sur de la Avenida del Ejército
El conjunto de fortificaciones de este sector se componía de ventisiete obrasn agrupadas en veintidos Bunkers, todas ellas localizadas en el término municipal de La Línea de la Concepción, en su mayoría en el terreno delimitado por la antigua Alambrada Fiscal y la línea fronteriza, el llamado Campo Neutral. Si tenemos en cuenta su disposición, armamento y finalidad táctica podremos distinguir tres zonas perfectamente diferenciadas:
A- Zona de vanguardia
Compuesta por dos barreras anticarro. La primera a base de "Dientes de Dragón" de seis piezas de ancho y la segunda a base de obstáculos de carriles y alambre de espino. Sus trazados discurren en dos grandes zigs-zags no paralelos que únicamente se ven interrumpidos por la carretera que lleva a la colonia.
B - Zona de Combate
Dividida a su vez en:
B.1. Primera Línea
Compuesta principalmente por asentamientos de ametralladoras formando una primera barrera defensiva cuyo objetivo era, tanto rechazar el asalto de una fuerza de infantería, como servir de protección cercana a las posiciones artilleras. No obstante, localizadas en sus flancos y a ambos lados de la carretera de acceso a Gibraltar, el despliegue se reforzaba con algunas piezas anticarro.
Hoy en día aún se conservan tres de estos nidos blindados de ametralladoras, todos ellos dentro del recinto del Parque "Reina Sofia". Dos de ellos intactos (161 y 162) y un tercero (168) del que solo se conservan dos cúpulas (la tercera fue destruida durante las obras de acondicionamiento del parque al interferir en el trazado de uno de los caminos interiores).
Nido de ametralladoras 162, que se conserva intacto dentro del Parque Reina Sofía
En cuanto a las posiciones reforzadas que protegían los flancos, frente a la rotonda de la "Plaza de Europa", se conservan aún los restos semienterrados de una de las dos obras que, en su día componían un potente Bunker artillero (el 165) dotado de diez cañones anticarro y una ametralladora.
En la esquina suroriental del recinto del parque se encuentra un interesante ejemplo de bunker mixto (el 170). Practicamente se trata de un nido de ametralladoras de tres cúpulas, similar a los aludidos anteriormente, al que, a causa de su posición en el flanco izquierdo, y con objeto de que pudiese asumir la defensa de su sector con mayores posibilidades se había agregado una posición anticarro.
B.2. Línea artillera
Estaba formada principalmente por asentamientos blindados para artillería de campaña y algunas posiciones anticarro en el centro (155 mixto ya desaparecido y el 156) y el flanco derecho (154) de su despliegue. Su dotación artillera ascendia a treinta y cinco cañones, veintisiete de los cuales eran piezas de campaña de 65mm.
Afortunadamente, hoy en día se conservan la mayoría de los 10 bunkers que componían esta línea. Tan sólo dos de ellos han desaparecido (el 150, que se encontraba en el solar ocupado hoy por un bloque de apartamentos en la Avenida de España esquina Avenida del Mar, y el 155, situado en el interior del recinto ocupado por I.F.P. "Virgen de la Esperanza", y del que sólo se aprecian algunos restos).
Bunker Artillero 151
Por el contrario, las grandes baterías de seis piezas se conservan en su totalidad. Una de ellas (la 151) se ha quedado encajonada en un solar propiedad del Ayuntamiento situado entre el Colegio "Sagrado Corazón" y el Instituto "Mar de Poniente", por lo que el acceso a la posición, factible desde los Jardines Saccone, ha de venir precedido del correspondiente permiso.
Lo que a buen seguro no supone ningún problema es visitar los dos magníficos ejemplos de blocaos artilleros de esta clase que se encuentran situados en el extremo sur de la Avenida del Ejército. Uno de ellos (el 158) está completo, mientras el otro (el 157) le falta una tronera, demolida durante las obras del Paseo Marítimo. Completan el conjunto un magnífico asentamiento anticarro individual (el 156) y un Bunker costero de tres ametralladoras de especial significación ya que, a la originalidad de su diseño, se une la circunstancia de haber sido construido sobre las propias ruinas del antiguo Fuerte de Santa Bárbara del siglo XVIII.
El semienterrado Bunker de protección costera 163, construido sobre la muralla del antiguo Fuerte de Santa Bárbara. Estaba armado con tres ametralladoras, y en sus muros se pueden encontrar sillares reutilizados procedentes del viejo fuerte
En una ubicación verdaderamente singular, englobados en el propio casco urbano, se puede contemplar otra batería de seis piezas. Este presenta además la particularidad de que, aunque forma una unidad táctica (Bunker 152), se encuentra desplegada en dos posiciones gemelas de tres cañones; una situada en la trasera del edificio del Juzgado y la otra entre la antigua Comandancia Militar y el edificio de Correos.
Bunker Artillero 152 A, situado junto a la antigua Comandancia Militar
Para el final hemos dejado dos Bunkers particularmente interesantes. Y su interés radica en el especial tratamiento de camuflaje del que estas obras fueron objeto. En primer lugar haremos mención al denominado "Bunker Secreto" (el 154), una enorme posición anticarro para seis piezas que, levantada en el interior de una vivienda, formaría el extremo del flanco derecho de la línea artillera. Son de destacar las diferentes obras realizadas con el único objeto de hacerlo pasar desapercibido; obras entre las que se incluyen puertas simuladas de vivienda sobre su frente, falsa cubierta de tejas, adaptaciones a la estructura del edificio, puestos de observación simulados, etc.
Y por último tenemos un Puesto de Mando de dos pisos localizado también en el interior de una vivienda situada en la "Avenida de la Banqueta".
A.-Línea de vanguardia Catorce obras agrupadas en doce Bunkers. Posiciones armadas con ametralladoras con artillería anticarro protegiendo sus flancos y la ruta de acceso principal, la llamada carretera de España, actual Avenida "20 de Abril". En total treinta y tres ametralladoras y dieciocho cañones anticarro cuya finalidad era rechazar un asalto de infantería apoyada por tanques.
A.1. Centro. Dieciséis ametralladoras y dos cañones anticarro.
Bunker 159. Tres cúpulas comunicadas con tres ametralladoras.
Bunker 160. Tres cúpulas comunicadas con tres ametralladoras.
Bunker 161. Tres cúpulas comunicadas con tres ametralladoras.
Bunker 162. Tres cúpulas comunicadas con tres ametralladoras.
Bunker 166. Cañón anticarro.
Bunker 167. Cañón anticarro y ametralladora.
Bunker 168. Tres cúpulas comunicadas con tres ametralladoras.
A.2. Flanco Derecho. Diez cañones anticarro y once ametralladoras.
Bunker 169. Obra 169 A: Cinco cañones anticarro. Obra 169 B: Cañón anticarro y cinco ametralladoras.
Bunker 170. Cañón anticarro y tres cúpulas comunicadas con tres ametralladoras.
Bunker 171. Costero. Tres cañones anticarro y tres ametralladoras.
A.3. Flanco Izquierdo. Seis cañones anticarro y seis ametralladoras.
Bunker 164. Cañón anticarro y una ametralladora.
Bunker 165. Obra 165 A: Cinco cañones anticarro. Obra 165 B: Cinco ametralladoras.
B. Línea de Artillería anticarro u Artillería de Campaña 13 obras agrupadas en 10 Bunkers armadas con ventisiete cañones de campaña, ocho piezas anticarro y siete ametralladoras.
26 piezas F.A. de 6,5 cm.
8 piezas A.C. anticarro.
4 Ametralladoras.
Bunker 150. Dos Ametralladoras. H.A.
Bunker 151. Seis Cañones de 6,5 cm. F.A.
Bunker 152. Obra 152 A: Tres Cañones de 6,5 cm. 2 FA.
Obra 152 B: Tres Cañonea de 6,5 cm. 3 FA.
Bunker 153. Puesto de Mando Inf.
Bunker 154. Obra 154 A: Cañón FF. Costero.
Obra 154 B: Cuatro Cañones anticarro y una ametralladora. Obra 154 C: Dos Cañones anticarro y una ametralladora.
Bunker 155. Cañón anticarro y dos cañones F.A.
Bunker 156. Cañón anticarro.
Bunker 157. Seis cañones F.A.
Bunker 158. Seis cañones F.A.
Bunker 163. Costero. Tres ametralladoras.
Bunker anticarro 156
Bunkers frente a Gibraltar.
Megalitos de hormigón y acero
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LA LÍNEA DE CONTRAVALACIÓN
DE GIBRALTAR
En 1727 se produce el Segundo Sitio de Gibraltar, con un importante despliegue de hombres y material. Las hostilidades comienzan en mayo, pero ya el 23 de junio de 1727, De Las Torres, General en Jefe de las tropas destacadas en el Campo de Gibraltar, recibe el correo procedente del Rey en el que se le indica que ha firmado los preliminares de paz, cesando por tanto toda actividad bélica. Se establece un Armisticio mientras se firmase un Tratado definitivo que satisfaciese a ambas partes.
Asedio de Gibraltar de 1727
Don José Casas de Albornoz, Conde de Montemar, había sustituido a De Las Torres al finalizar las hostilidades. Como la escuadra inglesa permanecía en la bahía con tono y acciones intimidatorias, Montemar levanta sobre el terreno en que estaban atrincherados los soldados españoles (aproximadamente en la desaparecida Torre del Molino que se encontraba a mitad del istmo), una línea fortificada que cruzaba todo el istmo, obra que sería tomada como referencia para construir la Línea de Contravalación, germen de la ciudad de La Línea de la Concepción.La "Torre del Molino" pertenecía a un molino de viento emplazado en los terrenos del istmo. Jugaría un importante papel como puesto avanzado, hasta que en 1782 fue destruido por la artillería británica. Pueden observarse también la posición de las fortificaciones inglesas.
El 3 de diciembre se recibió una carta dictada de acuerdo por todas las naciones, en la que le piden al Secretario de Estado, D. Juan Bautista de Orendain, que se levantase el sitio de Gibraltar y se retiraran las tropas a sus cuarteles, no sin antes allanar todas las trincheras que habían sido hechas durante el asedio en todo el istmo, y que se volviese a los términos del Tratado de Utrecht.
Inglaterra se obstinaba en declarar neutral toda la zona del istmo para proteger su fortaleza. En 1730, en la Real Orden de 2 de noviembre, el gobierno de S.M. comunica al Director de Ingenieros, D. Isidro Prospero de Verboom, la construcción de dos fuertes, uno situado a levante y otro a poniente del istmo, unidos ambos por una línea de fortificación, con el propósito de impedir el tránsito y prevalecer los derechos sobre el istmo, además de hacer patente nuestra presencia en la zona, prohibiendo a los barcos ingleses el atraque fuera del puerto de Gibraltar.
Partiendo de la idea principal de dos núcleos fortificados frente a la roca, se los dota con la solidez necesaria en su diseño y construcción para albergar la artillería con sus sirvientes, proporcionando al mismo tiempo la protección necesaria a las tropas apostadas en el istmo de los bombardeos de la escuadra inglesa, además de poder responder a las baterías inglesas dentro de las limitaciones derivadas de su situación geográfica. Se finalizaría la construcción de esta línea defensiva con todos sus baluartes en 1735.
Plano de La Línea de Contravalación de la Plaza de Gibraltar. Detalles de los fuertes de San Felipe y Santa Bárbara y de la plaza de armas de San Benito
En 1731 se inicia la construcción de los dos grandes fuertes, llamados de Santa Bárbara y San Felipe. El primero recibe este nombre en honor de la Patrona del Arma de Artillería, ubicándose en la playa de levante.
Estaba construido con parapeto de casi 6 metros de altura, con caras de sillería y muralla exterior en forma de banqueta. Los cañones estaban colocados en su ala de levante, mirando hacia el mar. La otra miraba hacia el Sur y Sudoeste, para batir todo el istmo y frente Norte de la zona, teniendo además capacidad para el alojamiento de la tropa. En su construcción, se había tenido en consideración la debida protección del personal e instalaciones, todo ello a prueba de bombas.
El otro fuerte, llamado de San Felipe en honor del Rey, estaba enclavado en la playa de poniente. Su construcción estaba basada en los mismos principios técnicos que el anterior, con la misión de batir el muelle Viejo, la "Lengua del Diablo" (llamada así por la cantidad de cañones emplazados en ella) y a la escuadra inglesa que, como en sitios anteriores, se aproximase por este lado de la bahía, para destruir las baterías y fortificaciones de vanguardia emplazadas en el istmo. Sus características eran similares, aunque un poco más grande que el de Santa Bárbara, terminando en un espigón (macizo saliente construido a la orilla de un río o del mar) que cerraba el paso por la playa.
Para completar el cierre total de acceso al Peñón, se construye una gran Muralla Central con varias plazas de armas en punta de diamante con sus cuerpos de guardia respectivos, discurriendo desde Santa Bárbara a San Felipe. Todos ellos, se encontraban situados a una distancia equidistante, llamados de: Santa Mariana, San Benito, semi-plaza de armas y cuerpo de guardia de San José, San Fernando y San Carlos.
A toda esta formidable y sólida construcción defensiva se la llamó LA LÍNEA DE GIBRALTAR o LÍNEA DE CONTRAVALACIÓN DE LA PLAZA DE GIBRALTAR.
La invasión de la Península Ibérica por las tropas napoleónicas en 1808 da un giro a las relaciones con Inglaterra, convirtiendo a Gibraltar en una importante base en la lucha contra el invasor. Para evitar que fuesen utilizados por los franceses, el 14 de febrero 1810 los dos Fuertes de Santa Bárbara y San Felipe, así como toda la Línea y resto de los fuertes que rodean a la bahía, son demolidos por los ingleses.
Habiendo quedado terminadas el día 14 del corriente las minas que se estaban construyendo en los fuertes San Felipe y Santa Bárbara, fueron voladas las mismas de un cañonazo disparado desde la Guarnición, como señal para prender fuego a las cargas explosivas; no cabría esperar mayores efectos dé una explosión, ya que la totalidad de los muros de los acantilados se derrumbaron hasta el nivel de las zanjas y los fuertes quedaron destruidos.
La destrucción de los muros de contención del glacís (explanadas), de los terraplenes de piedra y de los alojamientos de la Guardia de las líneas españolas, así como Fuerte Tonaro (Tunara), en la playa oriental, fue totalmente realizada por oficiales y gentes a sus órdenes, procedentes del arsenal, juntamente con los comerciantes y otros habitantes de la Plaza,Gibraltar 18 de Febrero de 1810Parte inglés emitido tras la voladura, reducido por su extensión
Ruinas del Castillo de Santa Bárbara en 1920 Esta carta-informe marcaba el final físico de un Valladar o Línea de Contravalación, construido para neutralizar a los ingleses en su pretendida y ansiada expansión por el istmo.
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MEGALITOS DE HORMIGÓN Y ACERO
En cierta ocasión en una de las revistas consideradas de vanguardía apareció un artículo dedicado a los numerosos restos que, herederos de un faraónico proyecto defensivo conocido como West Wall o Muralla Atlántica, aún se conservaban en la costas francesas de Normandía y Bretaña. En él se llegaba a afirmar que aquellas impresionantes siluetas de hormigón y acero que aún parecían vigilar las agitadas aguas del Canal de la Mancha eran, ejerciendo todas las licencias habidas y por haber, ni más ni menos que los herederos de los antiguos monumentos megalíticos.
Esta relación entre Menhíres y Bunkers sólo encuentra un débil asidero si se enfocaba desde el esfuerzo desplegado por los que les dieron forma o el impresionante resultado, pletórico de masa y solidez, de sus trabajos. No obstante, con más o menos acierto, lo verdadenunente importante era que alguien, de pronto, reparaba en unas construcciones militares desde un punto de vista decididamente distinto al de las personas que las habían levantado. Así, apenas veinte años despues del final de la guerra, aquellas singulares estructuras, llenas de cúpulas y troneras, concebidas para servir de protección a los hombres y armas que debían rechazar la invasión aliada de Europa, comenzaban a cobrar interés y no sólo ante los ojos del autor del reportaje, sino sobre todo, como el evocador testimonio que el paso de la Historia había dejado frente a las playas normandas.
Y es que, desde aquellos años, los restos de las otrora amenazantes baterías Hindenburg, Speer o Lindemann, por citar algunas de las más conocidas, ya habían llamado la atención de dinámicos empresarios que no tardaron en darse cuenta de las enormes posibilidades que aquellas obras ofrecían. Hoy en día, a cualquiera que se le ocurra visitar el antiguo escenario de la Operación Overlord se encontrará con que las armaduras diseñadas por los ingenieros alemanes para proteger los grandes calibres de su artillería de Costa se han convertido en parte de la oferta turística de la región.
Cada año, son muchos los que, siguiendo las rutas de rigor, acuden a visitar los restos de estas fortificaciones. Un buen número de Bunkers han servido como soporte a monumentos conmemorativos que honran la memoria de los vencedores en la última gran guerra. Otros, como la Betterie Todt han sido transformados en interesantes Museos.
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Actualmente resulta verdaderamente dificil acercarse a uno de estos modernos "megalitos" sin que la posibilidad de evocar el desembarco de Normandía no se vea facilitado por la existencia en las cercanías, cuando no de un restaurante, si de un pequeño puesto de refrescos y recuerdos. Incluso, por unos cuantos francos, se puede conseguir un trozo de metralla supuestamente procedente de las granadas lanzadas durante la batalla, sin que, a fuerza de mirarla, se consiga desechar la duda de si no serían trozos de chatarra enterrada el día antes por el propio guía.
Pero esta explotación de fortificaciones militares relativamente reciente como atractivo turístico no se limita a las conocidas playas del desembarco aliado. Aún sin salir de Francia nos encontramos con que los restos de la conocida Linea Maginot, aquellos viejos fuertes que debían haber contenido la ofensiva alemana de 1940, también son el reclamo de viajes y visitas más o menos o organizadas. Y no sólo Francia ha sabido explotar esta "especialidad del turismo histórico". El paso por las antiguas instalaciones blindadas de la guarnición germana en las británicas Islas del Canal, también ha terminado convirtiéndose en una atractiva posibilidad para los que se acercan a ellas. Polonia, por su parte, recibe cada año numerosos visitantes deseosos de conocer las ruinas de la Wolfschanze, el refugio de hormigón desde el que Hitler dirigió gran parte de las campañas del Este.
Pero no hace falta atravesar media Europa para encontrar muestras de estas construcciones. Un ejemplo más cercano lo tenemos en Gibraltar, donde lo que fueron las instalaciones acorazadas del cañón de cien toneladas de Napier of Magadala Battery, cerca de Rossia Bay, aparecen hoy transformadas en museo y punto de atracción turística.
En el folleto recientemente editado por el Patronato Municipal de Turismo de La Línea se puede leer en un apartado titulado "Historia Local":La Línea...es una de las más jóvenes ciudades de España y...no puede ser considerada una ciudad monumental...Pero el hecho de que, por razones obvias, no contemos con el legado propio de una larga existencia, y a fuerza de abundar en esa idea poco afortunada hemos llegado, cuando no olvidar, si al menos a infravalorar la presencia en nuestro término de un importante conjunto de obras militares de potencial utilidad en el sentido que venimos planteando; nos referimos a aquellos populares "fortines" a los que, desde hace muy poco, hemos vuelto a llamar Bunkers; unas interesantes estructuras bélicas que ya forman parte del pasado, y a las que nadie parece querer echar algo de imaginación.
Hace más de cincuenta años que los linenses han venido conviviendo con una buena parte de un sistema de bunkers que, curiosamente, son contemporáneos a los que componen la rentabilizada West Wall, unos Bunkers sobre los que se definía todo un concepto defensivo que había surgido como consecuencia de la misma contienda que aquellos, a remolque de lo que debía de haber sido la famosa, aunque non nata, Operación Felix, y que fueron construidos, bajo la supervisión de ingenieros alemanes, por unidades militares españolas y cuadrillas de presos políticos.
Desde aquellos tiempos en que la Wehrmacht soñaba con cerrar el Mediterráneo conquistando el famoso Peñón hasta nuestros días, varios de estos Bunkers han desaparecido, destruidos o simplemente sepultados bajo nuevas construcciones; otros se han enmascarado pero, algo más de una decena, aún pueden ser visitados, revelándose, bien dentro del remodelado recinto del parque Reina Sofia o en las cercanías del mismo.
Como hemos dicho, nadie parece prestar demasiada atención a estos dinosaurios de hormigón que, en número apreciable aún se despliegan sobre el istmo; y ello a pesar de que son depositarios de antiguas e importantes tradiciones en relación con la historia de la ciudad.
Y es que estas construcciones militares nos hablan de los antiguos gaviones que, a principios del siglo XVIII, servían para dar protección a las baterías que disparaban desde lo que los británicos denominaban Spanish Lines; unas obras de fortuna que, poco después, iban a ceder su lugar a una impresionante obra de ingeniería militar, de avanzado diseño y estructurada en varios fuertes, que llegaría a ser conocida como Línea de Contravalación de la Plaza de Gibraltar, impresionante realización que cerraba el acceso a la Roca y a la que, tras ser desartillada por los británicos durante la Guerra de la Independencia, se nos ha definido como la partida de nacimiento de la actual ciudad de La Línea de la Concepción, una ciudad cuyo nombre, como podemos ver, constituye un perpétuo recuerdo a los que habían sido sus orígenes.
Así pues, los Bunkers levantados durante la Segunda Guerra Mundial aparecen como un subrayado más que el paso del tiempo ha querido dejar sobre el trazado de esta vieja Línea militar; una reafirmación más de las muchas consecuencias que su condición de ciudad fronteriza ha supuesto a la hora de cincelar la realidad actual de esta ciudad. Y aqui permanecen desde entonces sin que, al parecer, nadie haya reparado en ellos de la misma forma que, en sus casos respectivos, han hecho franceses, británicos o polacos; por lo que unas estructuras que son exponente de una de las etapas sin duda más características de nuestra historia local y, desde luego, más interesantes de nuestro pasado reciente, van sucumbiendo, como lo hicieron los fuertes que los precedieron y cuyas ruinas han contribuido a salvaguardar en parte, convertidos en basureros y, desde el punto de vista urbanístico, en unas molestias de difícil tratamiento y aún más costosa eliminación.
Pero, si resulta tan honeroso deshacerse de estas obras, y aprovechando el auge del reciclado, no estaría de más seguir los ejemplos mencionados y preservando alguno de estos Bunkers para que, debidamente acondicionado y y presentado, pudiese ser incluido como parte de la oferta turística local; tal vez fuese interesante que, además de las posibilidades que se ofrecen para el turismo ecológico, fotográfico o gastronómico, nuestros visitantes supieran que, a pocos metros del centro, se encuentran varios de los tipos más interesantes de las fortificaciones que en su día fueron levantadas en el Istmo durante la Segunda Guerra Mundial. Si a la iniciativa de Asociación de Estudios Histórico-Militares Feldgrau, que pretende la recuperación de uno de estos Bunkers y la apertura de una sala de exposición en su interior, unimos otros como la restauración de la Comandancia, sede ideal del Museo donde se aportase a los linenses, de una forma digna, una buena muestra de los verdaderos pilares de su identidad o donde se recrease adecuadamente lo que han sido los episodios más importantes de su intenso pasado... si además de una visita al Museo Cruz Herrera, al Museo Taurino o a las torres vigía, la oferta actual se amplía con la posibilidad de pasearse entre nuestros modernos "megalitos' de hormigón, acero y... adoquines, bien se puede terminar disfrutando, con más placer si cabe, de las excelencias de su gastronomía.
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PARROQUIA DE LA INMACULADA
Entre las primeras edificaciones realizadas desde que comenzó la formación de esta ciudad, entonces aldea, se contaba la Ermita de Nuestra Señora.
Era de propiedad militar, y su capilla era tan pequeña que apenas daba cabida a unas 80 personas. En agosto de 1870 el Ayuntamiento, a iniciativa de la mayor parte del vecindario y dado el mal estado de la capilla de Nuestra Señora, decide la construcción de una Iglesia. En diciembre de este año es designada una comisión para elegir el lugar de su edificación.
Comienzan las obras, que se van realizando a medida que lo permiten las colectas, por lo que sufren numerosas paralizaciones. En 1875 se reanudan las gestiones para la edificación de un templo parroquial, independiente del de San Roque. En 1879 el Sr. Obispo don Jaime Catalá convocó una Junta de Personas Notables, que acordaron erigir un templo parroquial usando las obras realizadas, haciendo éste ofrecimiento de cuantos recursos fuesen necesarios.
El nuevo templo fue inaugurado el 8 de diciembre, festividad de la Inmaculada Concepción, bajo cuya advocación fue puesto. Se invirtieron es esta obra más de nueve mil duros, obtenidos de las limosnas de los feligreses y otras ayudas.
Aunque fue abierto al culto, aún quedaba mucho por hacer en su interior: faltaban las bóvedas, el coro, el órgano, el retablo del altar mayor,... Debido a los temporales de lluvia, se resienten sus tejados, hasta el punto de no poder celebrarse misa los días de lluvia. El párroco debe volver a buscar recursos, implorándolos al vecindario.
En 1899, el alcalde don Manuel Santoro de Rosa, expone al Ayuntamiento que "...que debido al notable crecimiento del vecindario, en su mayoría de clase obrera, se hace necesario un reloj público que marque a los obreros las horas para ir con puntualidad a sus trabajos, el cual estaría instalado en la torre de la Iglesia Parroquial". En esta cuestión, al igual que en el logro de muchas mejoras realizadas en la parroquia hay que hacer destacar la labor del Padre Cantizano.
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En 1916, la duquesa de Parcent,dona a la Parroquia un retablo barroco-castellano para el Altar Mayor, y en 1954 el Ayuntamiento hace donativo de una imagen de la Purísima Concepción,coincidiendo con el Año Mariano, que actualmente preside el templo, imagen que fue bendecida el 8 de diciembre de ese año, ocupando los fieles la totalidad de la Plaza de la Iglesia, llamada por aquel entonces del General Queipo de Llano.
A finales de 1994 llegan a la Iglesia de la Inmaculada procedentes de la Catedral de Cádiz los restos de San Dativo, un senador romano que murió martirizado en Cartago el 11 de febrero del año 304.
Pronto adornará la plaza el monumento Mujeres Linenses (Las Tres Gracias), inspirado en el cuadro de José Cruz Herrera en homenaje al pintor y a la mujer linense, obra del escultor Nacho Falgueras.
En Visita virtual a la Plaza de la Iglesia puedes ver unas mágnificas imágenes virtuales de Las Tres Gracias y la Plaza de la Iglesia realizadas por Producciones Infográficas Txuri.
Características arquitectónicas
La planta de la Iglesia la constituyen tres naves. La central es mucho más elevada que las laterales, separada de estas por arcos de medio punto que se apoyen sobre pilastras. La cubierta de la nave central es a dos aguas y las laterales a una, siendo el armazón de madera.
El exterior del edificio responde a la distribución interior, siendo de una sencillez y belleza aplastantes. El paramento frontal está dividido en dos zonas perfectamente diferenciadas: la fachada propiamente dicha y la espadaña, donde se albergan las campanas. Esta diferencia queda bien marcada por el frontis que más bien parece el remate de la fachada.
La parte baja presenta su paramento dividido por pilastras rematadas en florones y elementos horizontales con decoración de mosaicos cerámicos. La entrada se sitúa en el centro de la nave central, junto a dos ventanas que se corresponden con las naves laterales. En la parte central se ubica una hornacina en cerámica vidriada que enmarca la imagen de la Inmaculada Concepción, y sobre esta hornacina el frontón triangular con el reloj. Remata el frontón la espadaña, dividida por pilastras de iguales características que la planta baja y acogiendo en sus huecos las campanas, una para el reloj y tres para los servicios de la Iglesia. La espadaña se encuentra coronada por un frontón curvo.
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Apoyo a la mujer gitana en la Linea de la Concepción Representantes de la Asociación de Mujeres Gitanas ‘Romi Kally' se reunieron con el concejal de Minorías Étnicas e Inmigrantes del Ayuntamiento de La Línea de la Concepción, Antonio José Heredia, para presentarle los distintos programas y las actividades que la asociación desarrolló a lo largo del año 2003, entre los que destaca el programa de seguimiento escolar especializado en niños y jóvenes gitanos.
Los objetivos generales del programa son, en general, los de realizar un seguimiento escolar de los alumnos gitanos, detectar y recuperar a los alumnos absentistas, atender a niños con problemas escolares trabajando con ellos en programas de apoyo para evitar el fracaso escolar, incentivar a las familias en el desarrollo de los menores y acercar el colegio a las familias y niños. Tanto desde la asociación como el propio concejal de Minorías Étnicas, Antonio José Heredia, piensan en elevar la educación reglada obligatoria, ya que es pieza clave para mejorar el nivel de desarrollo y calidad de vida de la comunidad gitana, así como la importancia de la mujer gitana en su rol de madre educadora.
Dicho programa está subvencionado en parte por la Junta de Andalucía, con un total de 1.450 euros, si bien es debido a la envergadura del programa el que la asociación tenga que depender de la aportación del voluntariado.
El concejal valoró positivamente la constitución de la asociación ‘Romi Kally' por parte de un grupo de gitanos linenses, ya que como ha manifestado en otras ocasiones son los propios afectados los que tienen que estar en los procesos evolutivos que interfieran directa o indirectamente en su propio desarrollo. Rocío Moreno, secretaria de la asociación, solicitó información sobre los distintos recursos existentes en la administración municipal a los que puedan acceder los usuarios de la misma.
La concejalía de Minorías Étnicas del Ayuntamiento de La Línea de la Concepción desarrolla una serie de actividades durante todo el año para la promoción de la comunidad gitana. Antonio Heredia realiza una importante labor desde el Consistorio linense, que es pionero en este tipo de actividades.
El Ayuntamiento de La Línea de la Concepción es el primero de la comarca que tiene una concejalía dedicada a las Minorías Étnicas y organiza diversas actividades, cursos de formación y fiestas en la ciudad. (Area)
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Teatro Parque.
Hay una frase en La Linea que dice: "es mas viejo que las chapas del parque"
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Teatro Cómico en la calle Real
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Vendedores de ropa en la calle Las Flores
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