El archivo particular de la Hermandad deNuestro Padre Jesús de las Penas, María Santísima de los Dolores y Patriarca Bendito San José, corroborado por datos del Obispado, señala que la erección canónica se produjo el 23 de marzo de 1899, aunque llevaba ya cinco años desfilando por las calles de La Línea.
Doña Tránsito Carrerasreunió un grupo de unas cien mujeres de la parroquia de la Inmaculada Concepción, cuyo coadjutor entonces, el padreMartínez Machado, resultó clave para poner en orden el arranque de la Hermandad. El arcipreste de la ciudad en aquel año, el sacerdote Laureano Pandelo, también apoyó aquella gestión inicial. Los estatutos de la fundación de la Hermandad se quemaron en un incendio ocurrido en el Obispado y por ello ha tenido que ser el trabajo de los miembros de la junta de gobierno la base de los datos de que se dispone acerca de la fundación. En medio de la historia de esta cofradía se encuentra el padre Camilo, un sacerdote de la Inmaculada que en los años cuarenta resultó fundamental para que esta cofradía y otras que había en el templo parroquial pudieran salir adelante. Se encargo de dotar a cada Hermandad de una solvencia capaz de asegurar su futuro y para ello las unió a determinados gremios ciudadanos de tal forma que la gente las sintiera como suyas. La Hermandad de los Dolores correspondió al personal funcionario del Ayuntamiento, al que ha estado estrechamente ligado hasta los años setenta.
La Hermandad de los Dolores abanderó en 1983 el renacimiento cofradiero de La Línea. Jóvenes con aspiraciones muy claras y manos sabias como las de Luis Mañasco significaron sin duda el arranque de lo que con el paso de los años pasó a convertirse la Semana Santa linense, es decir, una auténtica exhibición de devoción popular y una muestra de arte impropia para una ciudad de 60.000 habitantes. Aún así, cuando esta cofradía marcó el camino para las demás no se libró de etapas de desencanto.
La llegada de Javier Buxóal cargo de hermano mayor, a finales de 1992, coincidió en el tiempo con un acontecimiento muy importante para la cofradía: el traslado de la sede canónica desde la Inmaculada Concepciónhasta la capilla de la ONCE. Gestiones inacabables desembocaron en un cambio que con el paso de pocos años llegó a ser muy discutido. La Virgen de los Dolores, baluarte cofradiero de La Línea durante muchas décadas, cambiaba su altar de la iglesia mayor, donde estaba expuesta al culto todo el día, por una capilla frecuentemente cerrada, por mucho que los esporádicos traslados a la iglesia de San Pedro permitieran su contemplación y veneración. El 20 de enero de 1995, la Hermandad alcanzó otro objetivo, el de acompañar a la Virgen con su Hijo, adorado bajo el nombre de Jesús de las Penas. El imaginero sevillano Antonio Dubé de Luquerealizó una bellísima talla que refleja el paso firme del Señor con la cruz a cuestas camino del Calvario antes de que se le acerque el Cirineo para ayudarle a cargar con el madero.
En el año 2005, cuando ya se barruntaba el cambio de sede, la cofradía estrenó día de salida. Pasó del jueves al martes y aquella salida de la capilla de la ONCE fue espectacular. Al año siguiente, 2006, al cambio de día se le unió el cambió de lugar de salida; la Hermandad se había trasladado a una capilla acondicionada en los locales de la barriada de Bellavista pero iniciar allí la estación de penitencia no parecía adecuado, por lo que se gestionó hacerlo desde un templo. Finalmente, las medidas de la puerta de salida de Santiago fueron prácticamente las idóneas para que la cofradía saliera desde la calle Jardines, aunque la cruz debe ser recolocada en la calle. Al mismo tiempo, el Señor estrenó paso, auspiciado por la peña Los Canasteros, encargada de recaudar los fondos necesarios.




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